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  • Luis Enrique López León

Cómo salir de un momento difícil



¿Alguna vez has estado en un lugar en la noche donde la electricidad se apague por un momento?


¿Has experimentado esa oscuridad plena, que además se deja acompañar por un silencio profundo e intimidante?


Yo he vivido eso varias veces, quedarme a oscuras en una habitación, sin poder ver nada y caminando con mis brazos delante de mí, para evitar tropezar y lastimarme, hasta encontrar algo que me ofrezca aunque sea un poco de luz, que me permita moverme con mayor confianza.


Personalmente, considero que la luz eléctrica ha sido uno de los mejores inventos de la humanidad, ya que nos da la facilidad de ver con la misma claridad, sea cual sea la hora del día. Gracias a ella iluminamos las habitaciones, podemos ver televisión, enfriamos alimentos en el refrigerador, entre otras cosas que se pueden hacer con ella.


Y por todas estas razones, es que cuando se va la electricidad, no sabemos qué hacer. Así sea que nos falte por solo cinco minutos, nos sentimos perdidos, especialmente si es de noche. Empezamos a temer dónde están los niños o qué puedan estar haciendo y buscamos reunirnos con todos los miembros de la familia en un solo lugar de la casa, para evitar accidentes.


Son muchos los temores que nos acechan cuando sentimos que estamos en medio de la oscuridad, a pesar de ser adultos.

Sin embargo, este temor es algo que se puede contrarrestar muy fácilmente y con una acción tan pequeña, que nos costaría creer que es relevante: Y es encender una vela.


Quizás es una vela diminuta y sin gracia, pero que al encenderla, es capaz de aportar la luz necesaria para romper con la oscuridad y permitirnos ver todo lo que tenemos alrededor, aunque sea levemente.


¡Cuánta luz puede aportar solo una vela a una habitación oscura!


De igual manera ocurre en nuestras vidas, cuando permitimos que la presencia de Dios nos invada. No importa si estamos viviendo adversidades o atravesando momentos de grandes pruebas, basta con invocar la presencia de Dios en nuestras vidas y confiar plenamente en Él, para sentir que de pronto, es como si encendieran una vela e iluminaran una habitación oscura en la que quizás nos sentimos encerrados.


Pensar en Dios puede traer luz a esa circunstancia que nos preocupa o a esa angustia que no nos está permitiendo dormir. Un pensamiento de Dios, puede hacer que nuestras células enteras se relajen y recuerden el patrón perfecto que Él ha establecido para cada célula de nuestro cuerpo.


Siempre que sientas que la oscuridad se está haciendo presente en tu vida, ya sea en forma de problema, preocupación, sentimientos negativos o pensamientos pesimistas; solo recuerda que en tus manos tienes la vela y el encendedor, con el cual puedes iluminar tu razón.


Y lo mejor, es que no solo puedes prender tu vela, también puedes usar ese encendedor para encender cuántas velas necesites, y además para ayudar a otros a que enciendan las suyas.


¿Te has puesto a pensar cuánto bien podrías hacer, solo encendiendo tu vela y ayudando a otro a encender la suya?


Cuando Jesús dijo “yo soy la Luz del mundo”, él estaba completamente iluminado por su Padre, el Altísimo.


Así también, tú y yo tenemos la opción de elegir encender nuestra luz e iluminar el camino que deseemos transitar, siempre que mantengamos en nuestro pensamiento a ese Ser Supremo que nos dio la vida, y que día a día sigue inyectándonos de energía y fuerzas para seguir adelante.













Luis Enrique López León Coach, entrenador y conferencista

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