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  • Luis Enrique López León

Cómo adaptarse a la nueva normalidad

Calma, ya casi termina esto. Estamos iniciando la nueva normalidad, no te aflijas. Antes no era normal sentirse así, ahora es “nuevo normal” o Neo-normal como quieras llamarle, pero lo es, está. Sé que hay días, como este, en los que ver los números nos desanima un poco porque están muy bajitos y porque sentimos que se hace cada vez más difícil llegar al 100%, sin embargo, me gustaría que esto en lugar de desanimarte, te invite a preguntarte: ¿qué puedo hacer hoy para adaptarme a la nueva normalidad?

Porque con respecto a una misma situación podemos tener esperanzas o echarlo todo por tierra, como mencionó alguna vez Winston Churchill: “Un optimista ve una oportunidad en cada calamidad y un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.


Y si todavía estás lejos de recuperar lo que perdiste en la cuarentena, y que no fue solo tiempo, si no dinero, quizá mucho, o tu empleo, o tu negocio… lo que sea, pero lo ves con pesimismo, difícilmente te sobrepondrás a esta nueva manera de vivir. En cambio, si lo ves con optimismo, te parecerá que puedes elevarte y colocarte encima de ella. Hey, hey, no te detengas. Sé que todo mundo te lo ha dicho pero… sinceramente, no hay de otra.


Vivimos en un mundo que nos ha hecho creer que ser optimistas es ser tontos que solo viven de las fantasías, y así nos vamos dejando arrastrar por ese sentimiento de pesimismo que no resuelve nada y que lo único que logra hacer con nosotros es absorber nuestras buenas energías.

Si detallamos la estructura de la palabra optimismo, notaremos que se parece mucho a la palabra óptimo, que quiere decir “muy bueno”. Así que cuando experimentamos ese sentimiento optimista, lo que hacemos es exteriorizar lo mejor que llevamos por dentro.


Notarás que cuando esperan algo con optimismo, se siente un estado de ánimo con el que es imposible no sonreír y sin encontrar una explicación lógica, tenemos energía para todo.


¿No te gusta sentirte así? Porque a mí me encanta y es esa la razón por la que sigo siendo optimista y procurando exteriorizar lo mejor de mí.


El optimismo es esa energía que guarda nuestro espíritu por medio de la cual podemos ver el lado positivo de las cosas y que por consiguiente, nos ayuda a buscar la mejor parte de cada situación y así poder aprovecharla, aunque parezca una dificultad.

No es que siendo optimistas vamos a resolver los problemas sin mover un dedo, pero mantenemos nuestro espíritu con un buen nivel de energía que nos ayudará a serenarnos y ver las posibles soluciones a esos problemas que nos atormentan.

Y es que si vemos esto con más atención, las personas pesimistas tienden mucho a sufrir de estrés y problemas depresivos, como consecuencia de su bajo estado de ánimo, mientras que por el contrario, los optimistas, mantienen mejor salud física y psicológica.



Veamos en el sentimiento optimista esa opción que nos ayude a sobrellevar el impacto de las dificultades y el sufrimiento en nuestra vida, y que también nos haga ver que nuestras capacidades van más allá de los resultados que hemos obtenido hasta este momento.

Tengamos en cuenta que las adversidades que enfrentan las personas optimistas son exactamente las mismas que enfrentan los pesimistas, pero cada uno decide qué hacer en medio de la situación que vive. Somos los únicos responsables de ver el vaso medio lleno o medio vacío.


Pronto te mostraré la segunda parte...


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Luis Enrique López León

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